Celebración del 50 aniversario del CEIP Doctor Severo Ochoa


50 años haciendo escuela: una celebración para el recuerdo

El pasado 22 de mayo de 2026, nuestro colegio celebró su 50 aniversario, una fecha especialmente significativa que quisimos conmemorar junto a toda la comunidad educativa, poniendo en valor la historia compartida y el camino recorrido a lo largo de estas cinco décadas.

Para ello, organizamos la jornada en dos actos diferenciados, adaptados a distintos momentos y públicos, pero unidos por un mismo objetivo: celebrar, recordar y reencontrarnos.

Un acto institucional cargado de simbolismo

Durante la mañana tuvo lugar un acto institucional, en el que participaron el alumnado y profesorado del centro, miembros del Consejo Escolar, una representación de familias, antiguos alumnos y alumnas, antiguos maestros y maestras, el anterior director del colegio, directores de otros centros públicos del distrito, la Inspección Educativa y el concejal presidente del distrito.

El acto estuvo marcado por momentos de gran carga simbólica y emocional. Entre ellos, destacó la actuación musical del alumnado, preparada a lo largo del curso bajo la coordinación de la maestra de música, que incluyó la creación e interpretación del himno del colegio, compuesto específicamente para esta celebración.

Asimismo, intervinieron con unas palabras dirigidas a los asistentes don Juan Julián Elola, antiguo alumno del centro, que fue diputado de las Cortes Generales y perteneció a la primera generación de alumnado, que inició su andadura en el colegio en 1976, año de su apertura, don Ángel Ramos, concejal del distrito, y don Gonzalo Barral, el actual director del centro.

Uno de los momentos más significativos fue el descubrimiento de una parte del mural conmemorativo del 50 aniversario, llevado a cabo por el Concejal y el director del colegio. En él puede leerse:

“Este mural fue inaugurado el 22 de mayo de 2026 con motivo del 50 aniversario del colegio, como homenaje a todas las personas que han formado parte de su historia.”

Como gesto especialmente simbólico, don Juan Julián quiso obsequiar al centro con una imagen de la construcción original del colegio, así como con la noticia de prensa publicada con motivo de su inauguración, contribuyendo de este modo a preservar la memoria de sus orígenes.

El acto concluyó con un pequeño ágape, que permitió compartir un primer espacio de encuentro entre distintas generaciones. El centro agradeció la asistencia con la entrega de una pulsera, un pin y una taza conmemorativas.

Un encuentro abierto a toda la comunidad

Ya por la tarde, el colegio abrió sus puertas para un encuentro festivo dirigido a toda la comunidad educativa, invitando no solo al alumnado y familias actuales, sino también a todas aquellas personas que, en algún momento, han formado parte de la vida del centro.

El colegio organizó diversas actividades pensadas para todos los públicos:

  • Juegos y actividades infantiles, incluyendo juegos tradicionales y pintacaras.
  • La actuación de la batucada Batuseira llenó el patio de ritmo y energía.
  • Música en directo a cargo del DJ Scratch, que ambientó la jornada.
  • Y una demostración de baile de la Asociación de Danza de Vicálvaro.

La respuesta fue extraordinaria, con una afluencia muy superior a la prevista. Debido a ello, algunas actividades inicialmente programadas —como nuevas intervenciones o los recorridos guiados por el interior del centro— tuvieron que ser suspendidas por motivos de seguridad. También obsequiamos a los asistentes con la entrega de un pin y una pulsera conmemorativas, hasta que, superados por la afluencia, se agotaron.

Lejos de suponer una limitación, esto permitió prolongar la celebración en el tiempo: en los viernes posteriores, el colegio ha seguido abriendo sus puertas para quienes han querido visitarlo, complementando la experiencia con un tour virtual en formato vídeo en nuestra página web.

Memoria compartida: una exposición para recorrer el pasado

Durante ambos actos, los asistentes pudieron disfrutar de una exposición conmemorativa, que ofrecía un recorrido visual por la historia del centro y su entorno.

En ella se incluían fotografías antiguas de la construcción del colegio, imágenes del barrio en sus primeras etapas, noticias publicadas en prensa sobre distintos momentos de su trayectoria, así como elementos representativos de la cultura de las décadas de los años 80 y 90 (cedidas por don Juan Julián Elola).

Un reencuentro cargado de emoción

Más allá de las actividades organizadas, si algo definió la jornada de la tarde fueron los reencuentros.

Antiguos compañeros que llevaban años sin verse —tanto docentes como alumnado— volvieron a coincidir en el patio del colegio. Se repitieron escenas de grupos por generaciones, fotografías compartidas y recuerdos recuperados que dieron verdadero sentido a la celebración.

En lo humano, fue especialmente significativo comprobar el papel que el colegio ha desempeñado a lo largo de estos 50 años como referente educativo y social del barrio y del distrito.

Una huella que permanece

La presencia masiva de antiguos alumnos, alumnas y docentes es, sin duda, la mejor prueba de la huella que el colegio ha dejado en tantas generaciones.

A lo largo de estos 50 años, han sido muchos los maestros y maestras que, con su dedicación diaria, han contribuido a construir no solo conocimiento, sino también valores, recuerdos y experiencias que permanecen en el tiempo.

Este aniversario ha sido, en definitiva, un reconocimiento colectivo: a quienes formaron el pasado, a quienes sostienen el presente y a quienes seguirán dando forma al futuro.

Porque un colegio no es solo un espacio de aprendizaje, sino un lugar donde se construyen historias que, con el tiempo, merecen ser celebradas.