Conciliación familiar y laboral

Hay que respetar los derechos del docente como “trabajador”

 

Manuel Diez Diez 2014

Manuel Diez Diez
Secretario estatal de Acción Social de ANPE

pexels-photo-225744-1En pleno siglo XIX, cuando el capitalismo salvaje campeaba por sus anchas, fue la izquierda fundamentalmente, pues no hay que olvidar la Doctrina Social de la Iglesia al respecto, expuesta por el Papa León XIII, la que reaccionó, luchó y se movilizó en lo que se llamó “Cuestión social”, justo es reconocérselo. Ahí se lograron lo que podríamos llamar el inicio de la conciliación familiar y laboral, junto al reconocimiento de otros derechos sociolaborales.

Hoy día, siglo XXI, las medidas sociales ya no son patrimonio de la izquierda, aunque quiera seguir erigiéndose como única garante de las mismas. Por interés político y, por tanto, por conseguir “rédito electoral”, todos los gobiernos, de un signo y de otro, inician una carrera por incrementar este tipo de medidas, entre ellas las que favorecen la conciliación familiar y laboral, que por otra parte al ser precisas, justas y necesarias, bienvenidas sean. 

Por citar algunas de ellas, podemos señalar:

  • Ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras. Con ella nos acercamos a Europa dando cumplimiento a sus directrices. La ley facilita a los hombres el acceso al cuidado del hijo desde el momento de su nacimiento o de su incorporación a la familia al poder compatibilizar el permiso maternal.
  • Ley 53/2002, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social. En el artículo 58 modifica la Ley 30/1984, ampliado los días de permiso por nacimiento y enfermedad grave o fallecimiento de un familiar, mejorando el permiso de lactancia e introduciendo otros derechos para la funcionaria embarazada.
  • Orden APU/3902/2005, de 15 de diciembre, por la que se publica el llamado “Plan Concilia”. Acuerdo Administración del Estado y Organizaciones Sindicales. Recoge mejoras como: ampliación de la reducción de jornada por razón de guarda legal, diez días de permiso de paternidad, flexibilización de horarios para quienes tengan a su cargo personas mayores o hijos menores de 12 años, reducción de hasta un 50 % de la jornada laboral para cuidado de un familiar de primer grado, –sin merma retributiva–, acumulación de la lactancia en jornadas completas, ampliación del periodo de excedencia con reserva de puesto de trabajo a dos años, flexibilidad horaria y permisos para los funcionarios con hijos discapacitados, permiso de hasta dos meses previo a la adopción internacional –con percepción de las retribuciones básicas– y otros relacionados con la conciliación de la vida familiar y laboral.
  • Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Fomenta una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres en la asunción de obligaciones familiares. La medida más innovadora para favorecer la conciliación de la vida personal, familiar y laboral es el permiso de paternidad de trece días de duración, a la vez que mejora el de maternidad.
  • Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público (Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público). Avanza en las mejoras iniciadas, introduce dentro de los permisos de los funcionarios la posibilidad de acumulación de las horas de lactancia en jornadas completas, establece el permiso por tiempo indispensable para el cumplimiento de un deber inexcusable de carácter público o personal y por deberes relacionados con la conciliación de la vida familiar y laboral. También en el artículo 48 regula una serie de Permisos por motivos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral..., siendo el más destacable la ampliación del permiso de paternidad a cuatro semanas, aunque por efectos de los recortes no se ha hecho efectivo el derecho completo hasta diez años después.

pexels-photoComo vemos el avance es importante, y si bien debía afectar a todos los trabajadores, los docentes siempre nos hemos encontrado con expresiones como estas: “si las necesidades del servicio lo permiten”, “los criterios pedagógicos prevalecerán sobre los laborales”, “no alterará el horario lectivo” o ya más graves, como “no puede entenderse como deber inexcusable el acompañamiento de un hijo al médico“. 

Recientemente la presidenta regional madrileña en ese intento, que esperemos fructifique, de lograr un “Acuerdo Educativo” ha recalcado la necesidad de intentar flexibilizar acciones dentro del sistema educativo que favorezcan la conciliación de las familias, o algo así. Suena bien, sin duda, pero uno que ya es mayor, con mucha experiencia docente y sindical, se pregunta: ¿esto repercutirá en los derechos del docente como trabajador, que también tiene familia con la que necesita conciliar? Una simple pregunta, seguro compartida por la gran mayoría de compañeros.

Recientemente se ha negociado en la Mesa Sectorial la introducción de nuevos permisos relacionados con la Conciliación familiar y laboral de los docentes. Me consta que la parte social de esa mesa al unísono ha conseguido importantes avances que esperemos no se desvirtúen en el desarrollo o en la plasmación de las mismas en el manual, con expresiones como las anteriores señaladas que no harán más que limitar el derecho e incluso con una interpretación un tanto torticera por quien tenga que aplicarlo, eliminarlo.

Los profesores sabemos cuál es nuestro trabajo y con quién trabajamos, pero la Administración también debe saber que somos trabajadores con derechos y con una familia con la que conciliar y que para que otros concilien no debemos “desconciliar” nosotros. Hay que buscar fórmulas y métodos que hagan compatibles estos derechos. Sin lugar a dudas con el mantenimiento de los actuales recortes de recursos, será difícil.